Fantasmas, Erick, #2

21 de Agosto de 1940

Llegamos a Cucullas alrededor de las dos de la mañana, el cielo se había despejado y la luna nos iluminaba el camino, todo se encontraba en silencio, no había luz y el cielo estaba demasiado quieto, dejamos el carro en las caballerizas y nos regresamos caminando al casco, ninguno de los dos podía decir nada de lo que paso allá atrás, nos acercamos por la parte de lateral, fue entonces cuando vimos una luz en la ventana, la esposa de Edward caminaba sonámbula cuando nos vio.

- Mira a nuestro hijo correr, quiero que se llame Ricardo, quiero que se llame Ricardo… -Desapareció ante nosotros-.

Edward salió corriendo hacía el interior del casco, y lo perdí de vista, fui tras de él, pero al cruzar la puerta todo se encontraba lleno de polvo, los muebles estaban rotos, el olor era insoportable y no había huellas de mi hermano, encendí una vela roída y desgastada que encontré tirada en el piso, subí al segundo nivel y el techo se encontraba roto (podía ver el cielo), las piezas estaban vacías y olía a humedad, comenzó a hacer más frío y miré mi bao al respirar. Fue entonces cuando vi la única puerta intacta, me acerque a ella (debajo había luz) y al abrirla encontré al señor Ávila con las manos llenas de sangre.

Dos semanas atrás

Tomás se sentó frente a mi y respiro hondo, su esposa lo tenía de la mano y no me dejaban de mirar mi herida.

- …sacó una navaja de su capa, no tuvimos tiempo, le encajó varias veces en el estomago, fue cuando lo alcance que me cortó la mano, ninguno de los que estaban en la plaza pudo verle la cara, tenia el rostro tapado y un sombrero negro, no se llevó nada, no nos buscaba por dinero.

- Gracias por contarme como fueron las cosas Erick, se que entiendes lo difícil que es para mi todo esto -apretó la mano de su esposa-, no debí haberte gritado ayer.

- No te preocupes Tomás, todos estamos pasando tiempos difíciles.

- ¿Y como se encuentra tu padre Erick?

- No lo sé Judith, íbamos de camino allá -Tomás sacó de la gaveta un revólver y lo pone en la mesa de centro-.

- Toma esto Erick, que tengas buen viaje.

- Gracias Tomás – guarde el revólver en mi gabán-.

Tres días atrás

…Emmanuel está muerto…”, decía la séptima línea del telegrama que recibí de Edward (el tren había parado en Sinlao para reparar la máquina), la hoja se encontraba doblada en mi gabetilla de la estación, y tenia el sello roto, fue una suerte que lo encontrara, el resto de mis cosas no se estaban y la cerradura no había sido forzada, pregunte al encargado nocturno, pero no fue capas de darme razón. El tren retomo marcha a las 3:15 de la mañana, sus ruedas rechinaban y dejaba de llover.

- Te vez mal muchacho, ¿Algo te preocupa?

- Disculpe.

- Te delatas solo.

- …, no creo que mis asuntos sean de su incumbencia señor -el hombre usaba un sombrero de bombín y un bastón-.

- Ni lo serán, pero la muerte de alguien cercano es algo siempre difícil de asimilar.

- ¿Quién es usted?

- Soy un acreedor de tu padre.

- Mi padre no tenía acreedores de esta ciudad –saqué el revólver del gabán-, ¿usted abrió mi gabetilla de la estación?

- Tu padre no dejo deudas materiales cierto, pero les dejo otras deudas bastante más elevadas.

- ¿A qué se refiere?

- Lo comprenderás a su debido momento, hijo,

- Deje de hablarme en clave señor.

- No te estoy hablando en clave Erick –jalé del gatillo y la bala perfora el sillón, estaba vacío el asiento de enfrente-.

Un día antes

- …

- Emmanuel fue un buen hombre Erick, lástima que no fuera capaz de comprender tus decisiones o las de tus hermanos -sacó una cigarro del escritorio- puedes quedarte con nosotros si así lo deseas hijo, en estos momentos lo más importante es estar unidos como familia.

- Gracias Víctor.

- A ti, siempre le pedí a tu padre que de te dejara volver –golpeó levemente el cigarro contra el escritorio-.

- ¿Dónde están Edward y Máximo?

- Edward está en la casa de tu padre con Guillermina, Máximo cumple un encargo mío en San José, aún que he de confesarte que estoy preocupado por él.

- ¿Sigue apostando?

- No que yo sepa, hace tiempo que dejó los palenques, pero sería mejor que hablaras con él, tengo la impresión de que está bebiendo en exceso, la otra noche llego borracho.

- Por lo menos no es Edward.

- …

Horas más tarde

- ¿Por qué te casaste con Guillermina?

-¿Por qué la pregunta? -Se sentó cerca de la tumba de mamá-. Siempre supiste que todo el asunto era un arreglo de Víctor y Emmanuel.

- Y siempre supiste que ha estado enamorada de mi desde que éramos niños -le dio un trago a la botella-.

- ¿Y tú estás enamorado de ella?

- ¿Tú estabas enamorado del hermano de Tomás?

- Yo… -Dí un trago-.

- No era mi intención

- Yo lo provoque.

- ¿Por qué no volviste antes?

- Vagaba por la costa, en Puerto Viejo.

- ¿Ahora eres marinero?

- Comerciante.

- Y aún así es mejor que ser agricultor.

- ¿Cómo van las cosas por aquí?

- El Gremio es un asco, el café se vende a precios que dan risa, van a abrir una fábrica cerca de aquí, vamos a perder muchos recolectores –tomó aire- y estoy por venderlo todo, no le he dicho nada a Víctor pero desde que enfermo Emmanuel… ,me voy con Guillermina al extranjero.

- Eso si es una sorpresa, pensé que te ibas a morir aquí.

- Lo mismo cree Máximo, va a estar feliz cuando se entere, el dinero le va a durar tres días.

- Edward tengo un problema.

- Dime.

- Le dispare a un asiento vacío cuando volvía en el tren…

3:30 am

- Así que el hermano perdido está en casa.

- Hola Máximo.

- ¿Cuando llegaste?

- Ayer en la mañana.

- ¿Ya viste a Edward?

- Fuimos a la tumba de mamá.

- …

- Me dijo que no llegaste al funeral.

- Tenia cosas que atender.

- ¿Lo de Víctor?

- Y negocios de la familia, conseguí magníficos clientes para el grano de octubre.

- ¿En que ciudad?

- Sinlao, me encontré con un antiguo socio de papá, tenia un bastón y sombrero de bombín, muy raro por cierto -le clave fijamente los ojos-.

Publicado en on 2009 Marzo 13 at 1:49 pm Dejar un comentario

El URI para hacer TrackBack a esta entrada es: http://rocanegra.wordpress.com/2009/03/13/fantasmas-erick-2/trackback/

Canal RSS de los comentarios de la entrada.

Leave a Comment