A los antiguos que han nacido dentro del gran gusano:
TIAMAT,
diosa de los infinitos mares en que reposas,
que derrotada fue por sus propios hijos,
dioses mayores.
A ti madre mía que me has concedido tu gran linaje
y me bañaste en tus aguas rojas,
oh gran señora,
dame la fuerza,
el infinito poder del gran KUTULU,
muerto pero aun soñando aguardando la noche final,
en que el y tu volverán a reinar la tierra del hombre,
doblegándose ante vuestro segador mirar vacío.
Por eso, dama de la gran serpiente,
has la mitad del sello,
como escrito está en la alianza,
¡Shittu Pa-Bil-Sag!
Concédenos los tres cuernos del gran ABSU,
que dignos somos,
nos distinguirán del resto
de los hombres como crías tuyas,
coronándonos como príncipes de los abismos de
KUR.
* * *
A los mayores que al sublevarse han creado al
hombre:
INANNA ISTHAR,
diosa de la pasión, la guerra y madre.
Que tomaste al niño partido en dos fruto de
TIAMAT,
y envuelto fue en tus túnicas hechas de fina seda,
protegiéndolo de la furia celosa del gran dios mayor,
le diste vida nuevamente con agua y se hizo dos,
crecieron entre los Zonei y tu niña,
luz de los yermos,
pero la ira del dios mayor llego a sus estrellas,
NEBO Y SHAMMASH te protegieron,
y nos guardas en KINGU.
Ahora cumple la promesa
y danos las tres esferas,
Júpiter, Venus y la estrella fija de tu amado,
por que el sello es mi escudo, es tu daga mi arma,
mi fuerza la de KUTULU,
mi sangre la de ERESNKIGAL,
mi forma de un USHTUR
y mi número el veintidós.
* * *
Y finalmente el día del gran gusano nos alcanzara,
cuando MARDUK sea muerto por sus hijos,
que verterán sangre,
en el cielo se formara la espiral,
la luz se vera,
para que madre e hija se reúnan,
como dicho ha sido.
Iniciaran el canto que dormirá a hombres y bestias,
expectantes las miran aquellos que no pudieron
soñar,
del mar saldrá el gran gusano hembra
que abrirá los ojos,
y las hermanas se reconciliarán por los niños,
por ti.
Así los muertos volverán
¡Y serán más que los vivos!
Devorando los insomnicos
de carne a hueso.
El señor de los abismos vivirá
y habrá silencio,
removerá la tierra,
cubriendo todo con mar,
otra vez,
mientras la madre y su hija parten de nuevo al cielo,
con la promesa,
que un día las dos razas se volverán una.
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